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COHABITAR, ¿SÍ O NO?

Cohabitar 🏠 significa convivir dos personas que conforman una pareja, independientemente de su orientación sexual.


La mayoría de las personas en los países occidentales prefieren la cohabitación al matrimonio y tienen la firme convicción de que esa convivencia les permite saber si son compatibles entre sí desde una perspectiva sexual, emocional e, incluso, económica para disfrutar de la vida en pareja 👩🏻‍🤝‍👨🏼 sin celebrar ceremonias matrimoniales.



Entre las razones para llevar a cabo esta práctica podemos citar:


- Los convivientes comparten sus responsabilidades.

- Pueden disfrutar de más tiempo ⌛ juntos.

- Desde un punto de vista económico pueden compartir gastos 💶 (cada pareja establece su propio acuerdo).

- Pueden vivir del mismo modo que una pareja casada (consideraciones legales aparte).

- Es una buena forma de conocerse mejor, tanto individualmente como entre sí, y comprobar el nivel de compatibilidad en cuanto a personalidad, gustos, manías, vivencia de la sexualidad, etc.


Así pues, permite también un mayor conocimiento en cuestiones relacionadas con la sexualidad como “problemas sexuales” que tiene cada persona, preferencias en cuanto al “tipo de relación de pareja” de cara al futuro, deseo de tener descendencia o no, número de hijas o hijos 👦🏻👧🏼 deseados, planificación de embarazos, tipo de educación de la prole, si se aspira a constituirse en matrimonio más adelante o no, etc.


En este punto las parejas tienen varias opciones con sus correspondientes pros y contras con respecto a la constitución, a la ruptura y a ciertas situaciones, como que exista descendencia o que se produzca el óbito de uno de los miembros de la pareja, entre otras. Pueden establecerse como pareja de hecho, constituirse en matrimonio (boda civil), celebrar una boda religiosa (que conlleva una boda civil para tener efectos legales) o seguir juntos sin ejercer ninguna de las anteriores alternativas.


La cohabitación se reconoce como un fuerte predictor del matrimonio 👰🏼, en parte debido al denominado efecto inercia (Stanley, Rhoades y Markman, 2006). Una vez que una pareja cohabita, comienza un impulso hacia el matrimonio y es más difícil romper💔. El efecto inercia es problemático cuando lleva a una pareja que de otro modo no se habría casado, a contraer matrimonio. Este efecto puede explicar las elevadas tasas de divorcio asociadas con la cohabitación prematrimonial.


Willoughby y sus colegas (2012) optaron por examinar las diferencias entre las parejas que cohabitan. Clasificaron a las parejas en función de si estaban comprometidas 💍 o no previamente, y si los miembros de la pareja estaban de acuerdo en su trayectoria hacia el matrimonio.


En general, ser una pareja ya comprometida predice el menor conflicto y la mayor satisfacción en la relación. (Willoughby et al., 2012).


En conclusión, ¿es una buena idea la convivencia? 🤔 Como en otras muchas cuestiones, la respuesta depende de la pareja, pero la evidencia apunta a algunos patrones. Primero, debemos considerar las motivaciones de las parejas para vivir juntos antes del matrimonio. ¿Quieren pasar más tiempo juntos o no están seguros de la relación y quieren probarla? En segundo lugar, las parejas que cohabitan parecen tener más éxito cuando ya estaban comprometidas ya que no están sujetas al efecto inercia que empuja a casarse a dos personas que de otro modo no se casarían, lo que puede llevar a ruptura.


Y tú, ¿qué opinas? Si convives o lo has hecho, ¿cuál es tu experiencia?


Si te apetece puedes compartirlo en redes.😉

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